
Esta preciosidad es Gilda, un yorkshire toy, cuando sólo tenía dos meses de vida, su criador le iba a eutanasiar porque tenía una fisura palatina.
Gilda lo pasaba muy mal para comer, se atragantaba constantemente y lo expulsaba todo por la nariz, apenas ganaba peso y tenía un alto riesgo de neumonía. Ha sido sometida a dos cirugías, se le ha puesto una placa en el paladar pero la fisura no está completamente cerrada, tiene que comer una dieta blanda y operarse cada seis meses para cambiar la placa y limpiarla, a pesar de todo esto, ella es feliz, ha encontrado una persona maravillosa que la cuida día a día como si fuese un bebé. ADOPTADA!!!